¿Qué pasó después?

El tornado de 1091 produjo numerosos y trágicos daños a la ciudad de Londres que dejaron a la población desolada y sin hogar. Ademas, las consecuencias fueron muy duras y se tuvo que llevar a cabo un trabajo muy duro para reconstruir el centro de la ciudad de nuevo.

La Iglesia de St Mary le Bow, situada en el corazón de Londres, quedó totalmente destruída por los fuertes vientos: cuatro bigas de madera de 8 metros de longitud fueran arrancadas del techo de la iglesia y se clavaron en el suelo con una fuerza tan extrema dejando que solo sobresalieron 1,5 metros de éstas. Además, muchas otras iglesias y capillas situadas a los alrededores de la zona quedaron totalmente demolidas y unas 600 casas desaparecieron en el aire, la mayoría de éstas hechas de madera.
Ilustración de St. Mary le Bow destruída por el tornado (Chris Chatfield)

El Puente sobre el río Tamesis, otro gran símbolo de la ciudad, también fue arrasado por el tornado. Ante este desastre, el rey del momento, Guillermo II, ordenó reconstruirlo de nuevo, se trató de un trabajo muy duro y forzado pero al final lograron su construcción. Trágicamente, 40 años después, un incendio volvió a destruirlo y fue en ese momento cuando decidieron hacerlo de piedra para evitar estos desastres. 

La nueva catedral de San Pablo y la Torre de Londres tuvieron que reconstruirse de nuevo porque sufrieron muchos daños después de los fuertes impactos de viento sobre la ciudad. 

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